Un agujero en el cielo...
Dos hombres llegaron a un agujero en el cielo. Uno le pidi贸 al otro que le ayudara a subir... Pero el cielo era tan bonito que el hombre que miraba por encima del margen; lo olvid贸 todo, olvid贸 a su compa帽ero al que hab铆a prometido ayudar y sali贸 corriendo hacia todo el esplendor del cielo. De un poema en prosa inuit igl眉lik de principios del siglo XX, citado por Carl Sagan en "El Mundo y sus Demonios".