Sobre el resentimiento.
El resentimiento no es sólo deseo de vengarse y de triunfar por parte de los débiles, sino el que éstos triunfen -como tales- es decir, que utilicen su victoria para imponer la tabla de valores surgida de su humillación; su eterna actitud acusatoria; su impotencia para admirar, respetar y amar; su deseo de ser amado, alimentado, abrevado, acariciado y adormecido; su concepción utilitarista de la moral en términos de beneficio y provecho. Como apunta Savater: "el resentimiento reprocha como moralmente malo la posesión de cuanto él no posee, los dones de que carece, los riesgos que no se atreve a correr, los placeres que sería incapaz de compartir. Es la articulación moral de la envidia, la expresión ética de la impotencia".
Fragmento de la introducción a "Así habló Zaratustra" de Friederich Nietzsche por Enrique López Castellón.