Sheiu, la ardillita y la luna.
Érase una vez, un peculiar perrito llamado Sheiu, que vivía de forma muy sencilla en una casita a lado del río. Un día, mientras Sheiu había salido a buscar frutas del bosque, una ardillita ladrona, entró en su casa y se llevó la sorpresa de que no había nada que robar.
En eso, Sheiu llegó y al verla le dijo:
-Hey, seguramente veniste de lejos a verme, no puedes irte con las manos vacías. Ten, toma mi ropa, tómala como un regalo.
La pequeña ladrona un tanto confundida, tomó la ropa y salió corriendo súper rápido. Sheyu se sentó desnudo y admirando el cielo nocturno,pensó: oh, pobre ardillita, desearía poder regalarle esta preciosa luna.
